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Parzonería de Entzia

Entzia

Otros rostros, misma esencia

Las últimas elecciones traen nuevos nombres a las Parzonerías de Entzia e Iturrieta, verdaderas entidades locales con carácter jurídico. Su singularidad histórica continúa, no obstante, inalterable.

AGURAIN  

La composición de las parzonerías alavesas cambia con cada elección municipal si la mayoría ciudadana elige renovación en sus ayuntamientos al acudir a las urnas. Ha vuelto a suceder tras el 24 de mayo. Ahora, será Iñaki Beraza (PNV) la cabeza visible. Pero su esencia se mantiene.

Son instituciones de tremenda singularidad histórica. Modelos de gestión de los usos y aprovechamientos comunales de los montes, basados en la propiedad compartida en la que ninguna de las entidades que las integran posee una parte física del territorio. Su origen es ancestral y está arraigado en sistemas de organización y costumbres pastoriles. Las parzonerías están reconocidas como verdaderas entidades locales, dotadas de personalidad y capacidad jurídica propia y cuyos acuerdos son ejecutivos. No hay que confundirlas con las mancomunidades porque, a diferencia de éstas, son dueñas de sus terrenos.



La Parzonería de Entzia la integran los municipios de Agurain -con una participación del 25%-, Asparrena con un 12,75%, Donemiliaga con un 12,75% y los pueblos de Roitegi, Onraita, Kontrasta, Ullibarri-Arana y San Vicente de Arana con un 50%. Sin embargo, la Parzonería de Iturrieta la integran Agurain con un 50% de participación y los pueblos de Entzia Arriba con otro 50%. Así pues, Agurain forma parte de dos parzonerías, la de Entzia y la de Iturrieta, cuyos órganos de gobierno son la presidencia (asumida por la Alcaldía de Agurain, por tanto Beraza desde el 24-M), la Junta de Gobierno y la Asamblea General, con 16 representantes, que se reúne en sesiones ordinarias o extraordinarias. Tienen su sede y secretaría en el Consistorio aguraindarra y cuentan en ambos casos con una gerente.


En cuanto a su aprovechamiento, su uso es principalmente forestal, ganadero, público, agrícola y científico-cultural. Como ejemplo de este último, está la Estación de Mejora de la Patata de Neiker. Sus objetivos son la protección y conservación de los recursos y valores naturales, el desarrollo sostenible de los aprovechamientos sin comprometer los recursos naturales y la compatibilización de usos buscando la integración con las mínimas interferencias. Con esto, se busca una mayor eficiencia en la gestión orientada a compatibilizar los diferentes usos y servicios tanto a los locales como a los visitantes.

Por otra parte, se incluye la gestión del uso público, que tanta demanda tiene gracias a los múltiples recorridos. Entre otras labores, se ocupa del mantenimiento viario y de la creación de infraestructuras como aparcamientos, contenedores de basura, señales o control de pernoctas, entre otros. Además, gestiona el patrimonio arqueológico como el crómlech de Mendiluze, los dólmenes o menhires y del etnográfico, con las chabolas de pastor gestionadas por la Parzonería y cedidas a los pastores.


En sus orígenes, todo el monte se aprovechaba de manera comunal, de modo que cualquier vecino parzonero podía servirse de sus recursos como arbolado, pastos, agua, caza, leña o roturos, entre otros. Los recursos obtenidos por la madera en la sierra han revertido desde un principio a las parzonerías de la sierra, que eran las que gestionaban este recurso hasta 1860. De este modo sufragaban en gran parte sus presupuestos. Pero hace 155 años se produce un hecho transcendental que marcará el futuro de estas entidades. Fruto de las tendencias desamortizadoras se produce la división y adjudicación del arbolado entre las diferentes entidades.

En la Parzonería General de Entzia el reparto quedó de la siguiente manera: dos octavas partes para Agurain, tres octavas para la Hermandad de San Millán y Asparrena (que posteriormente, al constituirse como municipios, a su vez lo dividieron al 50%) y tres octavas para los seis pueblos de la Parzonería de Entzia Arriba. Por el contrario, el resto de aprovechamientos continuaron mancomunados al seguir siendo propiedad de la Parzonería; es decir, se separó la propiedad del vuelo (arbolado), que se adjudicó a cada una de las entidades, y la del suelo, que se mantuvo en comunidad.


Esta distribución de la superficie de vuelo repartido se acrisoló en una división de suelo en la práctica, que no se ha modificado desde 1860. Al gestionar cada entidad su propio vuelo, se ha producido de facto una apropiación del suelo al establecerse cierres de regeneración.

Esto ha tenido consecuencias negativas al estar imbricado con el aprovechamiento de pastos, que sigue siendo comunal.


Las ventajas de una gestión forestal única serían varias. "Al disminuir estas zonas se abaratarían costes y se podría ofrecer la madera a un mejor precio", explican los organismos a favor. Asimismo, existiría un aumento de la superficie arbolada y menos conflictos ganadero-forestales.



Textos.  Eva San pedro
Fotos.    
Zazpi Ruiz de Infante

 
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